El obispo de Ciudad Real, Abilio Martínez, ha presidido este domingo la apertura solemne de la puerta jubilar del convento de Nuestra Señora de la Victoria, acompañado por numerosos fieles y el alcalde, Leopoldo Sierra. La celebración inaugura un periodo extraordinario que se prolongará hasta el 15 de octubre de 2027.
Daimiel Noticias. – Cuatro siglos después de la llegada de las primeras monjas mínimas a Daimiel, el convento de Nuestra Señora de la Victoria ha vivido este domingo una de las jornadas más significativas de su historia reciente. La apertura solemne de la puerta jubilar, presidida por el obispo de Ciudad Real, Abilio Martínez, ha marcado el comienzo de las celebraciones religiosas del Año Jubilar concedido con motivo del 400 aniversario de la fundación de la comunidad en el municipio. Un acontecimiento que ha reunido a numerosos fieles y que ha puesto de manifiesto la estrecha vinculación que las religiosas mantienen con generaciones de daimieleños.
La celebración ha comenzado en la iglesia de Santa María, desde donde ha partido una peregrinación encabezada por el obispo y acompañada por sacerdotes, representantes religiosos y numerosos vecinos. Entre los asistentes se encontraba el alcalde de Daimiel, Leopoldo Sierra, que ha participado en esta jornada conmemorativa junto a la comunidad de las mínimas.
Antes de iniciar el recorrido, Martínez ha recordado la trayectoria de un monasterio que, desde 1627, ha mantenido una presencia constante en la vida espiritual de la localidad. El prelado ha destacado la dedicación de las sucesivas generaciones de religiosas y su contribución silenciosa a la comunidad a través de la oración. Asimismo, ha invitado a los presentes a vivir el jubileo como una oportunidad para fortalecer la fe y renovar su compromiso cristiano.
La peregrinación ha culminado ante la puerta del convento, donde se ha desarrollado el rito solemne de apertura del templo jubilar. En ese momento, el obispo ha recordado el significado espiritual del gesto, que simboliza la entrada en un tiempo de renovación interior. "Cristo abre ante nosotros el camino de la salvación y nos invita a caminar en la fe, la esperanza y la caridad", ha proclamado antes de acceder al recinto mientras añadía: "Que durante este año jubilar, cuantos crucen este umbral lo hagan con espíritu de peregrinación, buscando la misericordia de Dios y renovando su compromiso cristiano".
Una peregrinación como símbolo de unidad y renovación de la fe
Ya en el interior de la iglesia conventual, Abilio Martínez ha presidido la eucaristía y ha dedicado buena parte de su homilía a explicar el significado de los dos gestos que han protagonizado la jornada: la peregrinación desde Santa María y la apertura de la puerta jubilar.
El obispo ha señalado que el recorrido no respondía únicamente a una tradición ceremonial, sino que representaba a una comunidad cristiana que avanza unida y comparte una misma esperanza. En este sentido, ha recordado que la peregrinación expresa también la necesidad de transformación personal y de reconciliación.
"Somos un pueblo de Dios que camina unido", ha afirmado Martínez, quien ha explicado que atravesar la puerta santa constituye un símbolo de la fe en Jesucristo y de la voluntad de iniciar un camino de conversión.
El prelado ha dedicado también unas palabras a reivindicar el valor de la vida contemplativa, una vocación que, aunque transcurre en buena medida alejada de la actividad pública, considera esencial para la Iglesia. En su reflexión ha recordado que la oración de las comunidades religiosas sostiene espiritualmente la labor pastoral y social que se desarrolla fuera de los monasterios.
Por ello, ha pedido a los fieles que, durante este aniversario, no se limiten a solicitar las oraciones de las religiosas, sino que también recen por ellas y por la continuidad de su comunidad. En particular, ha expresado su deseo de que surjan nuevas vocaciones que permitan mantener viva la presencia de las mínimas en Daimiel.
Martínez ha concluido invitando a las hermanas a aprovechar esta conmemoración como una oportunidad para renovar su vocación, más allá del recuerdo de los cuatro siglos transcurridos.
Un Año Jubilar con celebraciones hasta octubre de 2027
Durante la función religiosa se ha leído el decreto diocesano que regula el Año Jubilar, fechado el 15 de octubre de 2026 y firmado por el obispo de Ciudad Real. El documento establece que este periodo extraordinario se prolongará hasta el 15 de octubre de 2027 y recoge las condiciones para obtener la indulgencia plenaria concedida por la Santa Sede.
Los fieles podrán acceder a esta gracia espiritual mediante la visita al templo jubilar, la confesión sacramental, la comunión eucarística y la oración por las intenciones del papa, además de participar en las celebraciones o dedicar un tiempo a la oración en las fechas establecidas.
Entre las jornadas señaladas figuran Todos los Santos, la Inmaculada Concepción, la Pascua de Resurrección, la festividad de San Francisco de Paula y la celebración de Nuestra Señora de la Victoria, titular del monasterio. El decreto contempla también la posibilidad de obtener la indulgencia durante las peregrinaciones colectivas que se realicen a lo largo del año y establece disposiciones específicas para las personas enfermas o impedidas que no puedan desplazarse.
Cuatro siglos de historia compartida con Daimiel
La apertura de la puerta jubilar ha culminado un fin de semana de actividades con las que las monjas mínimas han comenzado a conmemorar su cuarto centenario. La programación arrancó el viernes con una exposición de 36 óleos de sor María Teresa en el Casino de la Armonía y continuó el sábado con el concierto Latido Mínimo, ofrecido por la coral daimieleña Molto Vivace en la iglesia conventual.
La historia de esta comunidad se remonta a 1627, cuando tres religiosas procedentes del monasterio de Antequera llegaron a Daimiel por iniciativa de sus propios vecinos. Desde entonces, el convento ha mantenido una presencia ininterrumpida en la vida de la localidad, convirtiéndose en un espacio de oración, recogimiento y acompañamiento espiritual.
Con la apertura de este Año Jubilar, la comunidad inicia doce meses de celebraciones que permitirán profundizar en su historia, dar a conocer su patrimonio y reconocer el legado de las generaciones de religiosas que han formado parte de Daimiel durante cuatrocientos años.







Comentarios