Ruiz de la Hermosa convierte la memoria de la vendimia en un homenaje a quienes la hicieron posible
XVIII Fiesta de la Vendimia en el Teatro Ayala.
03 Octubre 2026

El bodeguero daimieleño, mantenedor de la XVIII Fiesta de la Vendimia, ha pronunciado este viernes en un Teatro Ayala lleno un pregón construido desde los recuerdos, el oficio y la familia. La velada, organizada por FEDADA, ha reconocido también a Angelita Ortiz Colado y Pablo González del Campo como vendimiadores de honor y a la Banda Municipal de Música de Daimiel como pisadora de honor en el año de su 150 aniversario.

Daimiel Noticias. – Hay olores capaces de devolver a un lugar y a un tiempo. Para Eduardo Ruiz de la Hermosa, uno de ellos es el de la uva y el mosto cuando llega septiembre. Desde esa memoria, la de quien ha vivido muchas campañas al otro lado de las puertas de una bodega, el director técnico y gerente de Bodegas Los Candeales ha construido este viernes el pregón de la XVIII Fiesta de la Vendimia, organizada por la Federación de Asociaciones Culturales Ciudad de Daimiel (FEDADA).

El Teatro Ayala se ha llenado para una de las citas centrales de la programación, una velada en la que los recuerdos personales han terminado componiendo un relato colectivo. Agricultores, bodegueros, familias y generaciones que crecieron entre cepas han aparecido una y otra vez sobre el escenario en un acto presentado por Raúl Astillero y al que han asistido el alcalde, Leopoldo Sierra, representantes de todos los grupos de la Corporación Municipal y numerosos miembros de las asociaciones que integran FEDADA.

El alcalde y miembros de la Corporación Municipal asistieron al evento.
El alcalde y miembros de la Corporación Municipal asistieron al evento.

La vendimia que permanece

Ruiz de la Hermosa ha querido ofrecer un pregón sencillo y cercano. Sin grandes artificios, ha recurrido a aquello que conoce: los madrugones, los imprevistos, el cansancio de una campaña, las conversaciones y esa frase que, según ha bromeado, los bodegueros repiten cada año aunque sepan que difícilmente se cumplirá: “Este año la vendimia va a ser tranquila”.

La anécdota ha dado paso al fondo de su intervención. El mantenedor ha reconocido cuánto han cambiado las herramientas, las técnicas y las propias bodegas, pero ha defendido que permanece intacta “la ilusión de ver llegar una nueva cosecha”. Y ha pedido mirar las viñas “no solo con los ojos”, sino también con memoria, recordando a quienes trabajaron la tierra antes que las generaciones actuales.

Eduardo Ruiz-Hermosa en un momento del pregón.
Eduardo Ruiz-Hermosa en un momento del pregón.

“Las tradiciones no desaparecen cuando cambian, desaparecen cuando dejamos de recordarlas”, ha señalado. Una reflexión desde la que ha reivindicado la vendimia no como una estampa detenida en el pasado, sino como “identidad, cultura, trabajo, familia, amistad y también futuro”.

Antes de comenzar, la reina juvenil y la reina infantil de la Feria y Fiestas le han colocado el tradicional pañuelo de yerbas. Al terminar, el pregón ha adquirido su tono más íntimo. Ruiz de la Hermosa ha recordado a sus padres y a Jesús Loro, ya fallecido, a quien ha definido como amigo, profesor y mentor en su aprendizaje profesional. Después han llegado las palabras para su mujer, sus hijos y su hermano.

La reina juvenil y la reina infantil de la Feria y Fiestas le colocaron el tradicional pañuelo de yerbas.
La reina juvenil y la reina infantil de la Feria y Fiestas le colocaron el tradicional pañuelo de yerbas.

“Cuando miro hacia atrás, veo a mis padres. Cuando miro la historia de mi profesión, veo a Jesús. Cuando miro a mi lado, veo a mi mujer y a mi hermano. Y cuando miro hacia adelante, veo a mis hijos”, ha resumido antes de brindar simbólicamente por Daimiel, sus viñas y todas las historias que todavía quedan por compartir alrededor de una copa de vino.

Dos vidas ligadas a la vendimia

La cercanía que había marcado el pregón se ha mantenido durante la entrega de reconocimientos. Más que discursos protocolarios, Raúl Astillero ha ido conversando con los homenajeados sobre sus familias, sus recuerdos y su relación con una vendimia que, en muchos casos, conocieron desde niños.

La primera en recibir el reconocimiento como vendimiadora de honor ha sido Angelita Ortiz Colado, de manos de Encarnación Díaz del Campo, vendimiadora de honor de la pasada edición. Ortiz ha recordado que comenzó a formar parte de una cuadrilla con apenas doce años y que la vendimia continuó apareciendo después en diferentes momentos de su vida laboral.

Raúl Astillero con Angelita Ortiz Colado.
Raúl Astillero con Angelita Ortiz Colado.

A continuación ha subido al escenario Pablo González del Campo, que ha recibido su distinción de Manuel Gómez-Caraballo, vendimiador de honor en 2025. Sus recuerdos se remontan todavía más atrás. Como tantos hijos de familias vinculadas al campo, ha explicado que con seis, siete u ocho años ya acompañaba a sus padres a vendimiar. Allí aprendió también que había que recoger bien la cepa y aprovechar hasta la última uva.

Esas pequeñas historias familiares han permitido que los reconocimientos trascendieran el homenaje individual para dibujar cómo se aprendían antiguamente las labores del campo: mirando a los mayores, trabajando junto a ellos y heredando conocimientos que rara vez necesitaban escribirse.

Pablo González del Campo con Manuel Gómez-Caraballo.
Pablo González del Campo con Manuel Gómez-Caraballo.

150 años poniendo música a Daimiel

El último reconocimiento de la noche ha sido para la Banda Municipal de Música de Daimiel, nombrada pisadora de honor coincidiendo con la celebración de sus 150 años de historia. Juan José, el integrante más veterano de la formación, y Carlos Isidro han recogido la distinción en representación de sus compañeros. Damas integrantes de la corte de honor les han colocado los pañuelos y el presidente de FEDADA, Luis Miguel Astillero, les ha impuesto los tradicionales blusones.

Carlos Isidro ha asegurado que recibir el reconocimiento de una entidad que, como la Banda, trabaja por conservar la cultura y las tradiciones supone una satisfacción especial. “Nos llena de alegría y de orgullo”, ha afirmado, destacando además el significado que adquiere en pleno 150 aniversario.

Juan José ha aportado la perspectiva que daban los años: durante su trayectoria en la Banda ha visto pasar hasta seis directores. Una continuidad entre generaciones que ha vuelto a conectar con uno de los mensajes que más se han repetido durante la noche: conservar una tradición no significa mantenerla inmóvil, sino conseguir que siempre haya alguien dispuesto a recoger el testigo.

Imposición de los blusones a los representantes dela Banda Municipal de Música.
Imposición de los blusones a los representantes dela Banda Municipal de Música.

“Merece la pena contarles a los más jóvenes cómo fueron aquellos días”

Leopoldo Sierra ha cerrado el acto recuperando también sus propios recuerdos de vendimia. El alcalde ha evocado el Daimiel de primera hora de la mañana, las calles con las cuadrillas preparándose para salir al campo, las madres comprando el pan y muchos jóvenes que aprovechaban aquellas semanas para contribuir a la economía familiar.

“Los días eran duros, pero también recuerdo las conversaciones, las bromas, las amistades que se hacían trabajando juntos”, ha señalado. Sierra ha reconocido que la mecanización ha transformado inevitablemente aquella realidad, pero ha defendido que “merece la pena contarles a los más jóvenes cómo fueron aquellos días”, porque pertenecen a la historia de numerosas familias daimieleñas.

El alcalde, Leopoldo Sierra, durante su intervención.
El alcalde, Leopoldo Sierra, durante su intervención.

El alcalde ha felicitado a Ruiz de la Hermosa, Angelita Ortiz, Pablo González del Campo y a la Banda Municipal y ha agradecido a FEDADA el trabajo realizado durante dieciocho ediciones para reunir a Daimiel alrededor de sus raíces. También ha dirigido sus palabras hacia el presente del sector, agradeciendo el trabajo de los agricultores y deseando que el esfuerzo de todo un año pueda traducirse en buenos vinos y precios justos para quienes producen la uva.

La noche prolongó después ese espíritu de encuentro fuera del Teatro Ayala. El tiempo obligó a trasladar al Círculo la tradicional chorizada popular prevista inicialmente en el Parterre, donde la gastronomía y la música tomaron el relevo para cerrar una jornada en la que la Fiesta de la Vendimia ha vuelto a demostrar que sus recuerdos siguen teniendo sentido cuando se cuentan, se comparten y pasan de unas generaciones a otras.

Al final el acto se celebró la tradicional chorizada.
Al final el acto se celebró la tradicional chorizada.

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