Solo hace falta preparar un mensaje dirigido a “los enfermos, sus cuidadores, los profesionales que trabajamos con ellos, los políticos o a la sociedad” y meterlo en una botella de plástico que no supere los 33 cl y que “tenemos que decorar un poco”, recordaba Mar Carrasco, director del Centro de Alzheimer. Allí se pueden dejar las botellas, o también en el ayuntamiento.