Una velada dedicada al folclore manchego, con jotas, seguidillas y los tradicionales mayos como protagonistas. Al escenario se subieron los alumnos de la Escuela Local de Folclore, el grupo de coros y danzas 'El Bonillo' y la Asociación Folclórica la Virgen de las Cruces de Daimiel, que en esta trigésimo séptima edición volvieron a llenar el Teatro Ayala de color, tradición y música.
Daimiel Noticias.- Daimiel volvió a rendirse a sus raíces en una noche marcada por la música tradicional en forma de jotas y seguidillas, y por supuesto de los mayos propios de la época. El Teatro Ayala acogió este sábado la XXXVII edición del Festival de Mayos, una cita ya consolidada en el calendario cultural local que organiza la Asociación Folclórica Virgen de las Cruces, con la colaboración del Ayuntamiento de Daimiel. Precisamente, el alcalde de Daimiel, Leopoldo Sierra, no quiso perderse una velada que ejemplifica el compromiso colectivo con las tradiciones.
Durante cerca de dos horas, el escenario fue testigo de un recorrido por el folclore manchego que logró congregar a un numeroso público y reunir sobre las tablas a distintas generaciones. Las encargadas de abrir el festival fueron las alumnas infantiles de la Escuela Local de Folclore, que conquistaron con su frescura y desparpajo al ritmo de seguidillas como "Los Alhelíes" y la conocida jota "A la Mancha manchega".
A continuación, tomó el relevo el grupo de adultas, que elevó la intensidad con piezas como el "Fandango de Quintería", "Seguidillas Corridas" y la "Jota de la Torre", demostrando el sólido nivel artístico que mantiene la escuela daimieleña.
Uno de los momentos destacados de la noche llegó con la actuación de la Cuadrilla de El Bonillo (Albacete), una formación con más de tres décadas de trayectoria que ofreció una muestra de su amplio repertorio tradicional. Con instrumentos como laúdes, bandurrias, guitarras y percusión popular, interpretaron piezas como "Mayo a la Cruz", "Malagueña de El Bonillo" o "Jota Motilleja", dejando patente su experiencia en encuentros de cuadrillas y festivales a lo largo de toda la geografía española e incluso en Portugal.
Llamó la atención del público este formato más desenfadado, sin ir ataviados con el traje típico manchego de su zona, para mostrar también esa otra cara del folclore, más festiva, improvisada y de cercanía. Cuadrillas que en la actualidad están muy de moda por la zona albaceteña y que luego trasladaron a las calles ofreciendo su música y bailes en El Parterre y Plaza de España.
El cierre corrió a cargo de la anfitriona, la Asociación Folclórica Virgen de las Cruces, que puso la guinda a la velada con una actuación muy aplaudida. Su repertorio incluyó varios mayos, entre ellos el recientemente incorporado "Mayo de Huete", además de la "Jota de La Roda", aprendida en el seno de la federación regional de folclore manchego. Precisamente, durante el acto, la presentadora e integrante de la asociación, Marina Molina, anunció que Daimiel será en noviembre sede de las jornadas regionales de folclore, lo que volverá a situar a la localidad y al grupo Virgen de las Cruces como el epicentro del folclore manchego.
La velada tuvo, además, un componente simbólico con la presencia de la cruz que presidió el escenario, adornada con flores cedidas por las monjas Mínimas, un gesto que contribuyó a reforzar el carácter comunitario de una cita que se ha sumado a una agenda folclórica de gran intensidad a lo largo del puente. Primero con la ronda de la noche del 30 de abril para recibir el mes, siguiendo por el festival y pasando por la bienvenida que ofrecían a la Patrona en la mañana del domingo a su llegada a la Cruz de los Pajes.


















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