Centenares de daimieleños y daimieleñas vibraron este domingo en el parque de El Carmen con la victoria de la selección española frente a Argentina (1-0) en la final del Mundial 2026. El gol de Ferran Torres en la prórroga desató una explosión de emoción entre un público que siguió el partido con máxima intensidad en la pantalla instalada para la ocasión.
Daimiel Noticias. - El parque de El Carmen se convirtió este domingo en el gran punto de encuentro en Daimiel. Vecinos de todas las edades llenaron el recinto habilitado por el Ayuntamiento para seguir en pantalla gigante la final del Mundial entre España y Argentina, viviendo cada jugada con la misma tensión que si hubieran estado en el estadio.
El ambiente fue creciendo con el paso de los minutos en un encuentro muy igualado, en el que los nervios y la emoción se apoderaron de los aficionados. La tensión alcanzó su punto máximo durante la prórroga, cuando cada ataque se vivía con el corazón en un puño hasta que, en el minuto 106, Ferran Torres marcó el gol que dio a España su segundo título mundial. El pitido final dio paso a una explosión de alegría, con abrazos, lágrimas de emoción y una celebración compartida por centenares de personas que llevaban más de dos horas conteniendo la respiración.
Entre los asistentes se encontraban el alcalde de Daimiel, Leopoldo Sierra, y la concejala de Festejos, Alicia Loro, junto a otros miembros de la Corporación Municipal. Al término del encuentro, Sierra destacó el valor colectivo de una selección que, a su juicio, ha construido su éxito desde la unión. “Conseguir un segundo Mundial es espectacular. Lo que ha logrado este equipo es enorme porque no hay individualidades, hay un grupo unido”, afirmó. El alcalde añadió que cuando se trabaja “en equipo y con unidad, el resultado llega”, felicitando tanto a los jugadores como al seleccionador por haber convertido ese espíritu colectivo en un nuevo campeonato del mundo.
La celebración no terminó en El Carmen. Tras la victoria, numerosos aficionados se desplazaron hasta el Parterre, donde continuaron los cánticos y los abrazos. Las calles de Daimiel se llenaron también de coches haciendo sonar sus claxones, banderas de España ondeando por las ventanillas y vecinos celebrando un triunfo histórico que prolongó la fiesta hasta bien entrada la noche.


































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