El Ayuntamiento de Daimiel ha mostrado su solidaridad y apoyo a las víctimas del grave accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba) que ha causado al menos 39 fallecidos, sumándose al minuto de silencio convocado a nivel nacional. El alcalde, Leopoldo Sierra, ha indicado que hasta este mediodía no había noticias de daimieleños implicados en el accidente, en una ruta usual para estudiantes y trabajadores.
Elena G.M. una joven daimieleña, viajaba en el tren que circulaba justo después de uno de los siniestrados. La llamada de emergencia que alerta de estos accidentes detuvo su convoy a 8 kilómetros de los afectados.
Daimiel Noticias. - El Ayuntamiento de Daimiel se ha sumado al minuto de silencio convocado por la Federación Española de Municipios y Provincias en señal de duelo por el "trágico accidente" ferroviario que ha dejado, al menos, 39 fallecidos.
El alcalde de la localidad, Leopoldo Sierra, ha expresado su "más sentido pésame" a los familiares de las víctimas y ha deseado la "pronta recuperación" de todas las personas que permanecen hospitalizadas tras vivir momentos "dantescos" y de "auténtico temor".
Sierra ha destacado que, aunque no se tiene constancia de daimieleños entre los muertos o heridos, esta es una red ferroviaria "transitada por muchos vecinos" de Daimiel para desplazarse hacia Madrid o Andalucía.
Una de esas usuarias habituales es Elena G.M., una joven daimieleña que viajaba en el AVE que circulaba justo detrás del tren siniestrado y que se detuvo a tan solo "8 km del tren afectado".
Elena ha relatado que su tren se paró apenas cinco minutos después de que ocurriera el accidente y que, según les explicó el supervisor, se salvaron de un impacto mayor gracias a un aviso de seguridad.
"Gracias a que se produjo una llamada a nuestro AVE y no siguió para adelante porque a una velocidad de 250 o 300 km/h 8 km se pasan volando", ha asegurado la joven, subrayando que, de no haberse producido esa comunicación, su tren "podría haber colisionado" con el anterior.
Tras el frenazo, los pasajeros vivieron momentos de gran incertidumbre durante las dos horas y media que permanecieron confinados en el convoy.
Elena ha explicado que, al principio, la gente acudió a la cafetería creyendo que podrían continuar con normalidad, pero la tensión aumentó al conocer la magnitud del suceso a través de las noticias y el contacto con sus familias.
En el interior del tren se registraron "ataques de ansiedad" y de pánico, por lo que se llegó a solicitar la ayuda de cualquier sanitario que se encontrara entre el pasaje para atender a los afectados.
Finalmente, el tren retrocedió hasta la estación de Villanueva de Córdoba-Los Pedroches, descrita por la joven como una instalación "en mitad del campo", donde los viajeros tuvieron que decidir si bajar por su cuenta o permanecer en el vehículo.
Mientras unas 100 personas optaron por quedarse a la espera de ser devueltas a sus ciudades, Elena decidió bajar sobre las 22:30 horas. Allí, el Ayuntamiento de Villanueva de Córdoba proporcionó alimentos y bebida a los afectados hasta que los familiares de Elena pudieron desplazarse desde Daimiel para recogerla y traerla de vuelta a casa.


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