Daimiel se vuelca en la calle en un Jueves y Viernes Santo de máxima devoción y participación
Procesión 'Blancos' 2026.
04 Abril 2026

Las procesiones de ‘Los Coloraos’, ‘Los Moraos’, ‘Los Blancos’ y la del Sepulcro y la Soledad han llenado Daimiel de fe, tradición y emoción, con miles de nazarenos y calles abarrotadas de público en dos jornadas que han marcado el corazón de la Semana Santa daimieleña

Daimiel Noticias. – Daimiel ha vivido dos de sus jornadas más intensas y emblemáticas de la Semana Santa con un despliegue de fe y participación que ha vuelto a situar a la localidad como referente de tradición y devoción. Desde la noche del Jueves Santo hasta la madrugada del Viernes, las calles se han llenado de fieles y visitantes que han acompañado de forma masiva cada una de las estaciones de penitencia, en un ambiente de respeto, silencio y emoción compartida.

El Jueves Santo por la noche fue el turno de la Cofradía del Santísimo Cristo de la Columna y Nuestra Señora de la Amargura, ‘Los Coloraos’, que volvió a teñir Daimiel de blanco y rojo. La procesión, que partió a las 20.30 horas desde la parroquia de San Pedro, avanzó con solemnidad por un itinerario acompañado por una climatología favorable que permitió una gran presencia de público. El cortejo siguió el orden tradicional de sus pasos —Santa Cena, Oración en el Huerto, Nuestro Padre Jesús Cautivo y el Santísimo Cristo de la Columna— antes de cerrarse con la imagen de Nuestra Señora de la Amargura.

Salida del Cristo de la Columna.
Salida del Cristo de la Columna.

Este año, además, la hermandad ha culminado la restauración de todas las imágenes del paso del Cristo de la Columna, completando así la recuperación del conjunto escultórico. La Banda de Cornetas y Tambores de ‘Los Coloraos’ y la Banda Municipal de Música acompañaron una procesión que se prolongó hasta la medianoche.

La madrugada del Viernes Santo volvió a ofrecer una de las estampas más sobrecogedoras con la salida de ‘Los Moraos’, cuya procesión transformó el amanecer en una auténtica manifestación pública de fe. Desde las seis de la mañana, con la salida de la Cruz Guía desde la iglesia de La Paz, miles de nazarenos y una multitud de vecinos llenaron las calles en un desfile de ocho pasos que recorrió los principales pasajes de la Pasión.

Jesús Nazareno a su paso por San Pedro.
Jesús Nazareno a su paso por San Pedro.

La Virgen del Primer Dolor y Nuestro Padre Jesús Nazareno protagonizaron momentos de especial intensidad, especialmente en los encuentros con la Madre en la Plaza de Santa María y con La Verónica. El titular, portado por 44 hermanos, avanzó acompañado por la Banda Municipal, mientras otras siete agrupaciones musicales procedentes de distintas localidades completaron el acompañamiento sonoro de la procesión, que finalizó en torno a las once de la mañana.

Encuentro de Jesús Nazareno con La Verónica.
Encuentro de Jesús Nazareno con La Verónica.

Ya por la tarde, la Cofradía del Santísimo Cristo de la Expiración y Nuestra Señora de los Dolores, ‘Los Blancos’, tomó el relevo desde la iglesia de Santa María la Mayor en una procesión marcada por la serenidad y el recogimiento.

La salida de San Juan Evangelista, recientemente restaurado, fue uno de los momentos destacados de una estación de penitencia que continuó con la Elevación de la Cruz, Santa María Magdalena, el Santísimo Cristo de la Expiración y Nuestra Señora de los Dolores. La Banda Municipal de Música y la Agrupación Musical Maestro Ibáñez, de Valdepeñas, acompañaron un cortejo que volvió a reunir a un gran número de nazarenos y fieles.

Nuestra Señora de los Dolores a la salida de Santa María.
Nuestra Señora de los Dolores a la salida de Santa María.

La jornada culminó en la noche del Viernes Santo con la procesión de la Hermandad del Santísimo Cristo del Sepulcro y la Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad, ‘Los Negros’ y ‘Los Corbatos’, que volvió a envolver Daimiel en un ambiente de silencio y profunda emoción.

La imagen del Cristo del Sepulcro recorrió solemne las calles de Daimiel.
La imagen del Cristo del Sepulcro recorrió solemne las calles de Daimiel.

Desde las 21.00 horas, el cortejo avanzó por las calles con una gran afluencia de público, desarrollando los distintos pasos —Santísimo Cristo del Consuelo, La Piedad, Santísimo Cristo del Sepulcro, El regreso del Sepulcro y Nuestra Señora de la Soledad— en un recorrido marcado por la solemnidad. El canto del coro de cámara Laminium, junto al acompañamiento de la Banda Municipal, la Agrupación Maestro Ibáñez y un trío de capilla, contribuyó a crear una atmósfera única.

Nuestra Señora de La Soledad, titular de Los Corbatos.
Nuestra Señora de La Soledad, titular de Los Corbatos.

En el tramo final del desfile procesional, tras la Virgen de la Soledad, marchaba la Corporación Municipal, encabezada por el alcalde de Daimiel, Leopoldo Sierra, junto a una representación de hermandades y cofradías.

Ya en el interior del templo, la entrada del Cristo del Sepulcro al son de Adiós a la vida y la interpretación de la marcha Corbatos para la Virgen pusieron el broche a dos jornadas vividas con intensidad, fe y una participación multitudinaria en Daimiel.

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