El daimieleño José Antonio Pecharromán relata cómo fue la intervención en el accidente ferroviario de Urda
Intervención. Emergencia Ciudad Real
Intervención. Emergencia Ciudad Real
30 Octubre 2026

El jefe de grupo del Parque de Bomberos de Ciudad Real destaca la coordinación entre los distintos servicios de emergencia y explica las dificultades técnicas y humanas de un operativo marcado por la gravedad del siniestro.

Daimiel Noticias. - El daimieleño José Antonio Pecharromán, jefe de grupo del Parque de Bomberos de Ciudad Real, ha contado en Radio Daimiel cómo se desarrolló la intervención de los efectivos del servicio contra incendios y salvamento en el accidente ferroviario ocurrido en Urda. Una actuación en la que participaron profesionales de distintos parques y servicios de emergencia y que estuvo marcada por la complejidad del escenario y el elevado número de víctimas.

La dotación de Ciudad Real fue movilizada aproximadamente media hora después de que salieran hacia el lugar los primeros efectivos del parque de Alcázar de San Juan. A su llegada, los bomberos se incorporaron al dispositivo coordinado desde un puesto de mando avanzado, desde el que se distribuían los recursos y se asignaban las distintas zonas de trabajo.

Pecharromán ha explicado que una de las principales prioridades antes de iniciar las labores de rescate fue garantizar la estabilidad de los vagones y de las estructuras afectadas por el impacto. “Era necesario evitar movimientos o vuelcos accidentales durante las maniobras de extracción que pudieran poner en peligro tanto a las víctimas como a los propios intervinientes”, relataba en la emisora municipal.

El equipo de Ciudad Real, integrado por el jefe de grupo y cinco bomberos, recibió el encargo de trabajar en un sector donde todavía había víctimas que debían ser trasladadas hasta la zona de atención sanitaria. Una vez confirmado que no quedaban personas con vida en ese espacio, los efectivos continuaron con las labores de recuperación de las víctimas mortales.

El responsable ha destacado la coordinación entre los distintos servicios que participaron en el operativo, desde los bomberos, encargados de actuar en la zona caliente y rescatar a las víctimas, hasta la Guardia Civil, que colaboraba en su traslado una vez fuera de los vagones.

También ha subrayado la profesionalidad de los equipos y la importancia de que cada grupo tuviera bien delimitadas sus funciones para mantener la eficacia durante una emergencia que podía prolongarse durante muchas horas.

Sobre el impacto emocional de una intervención de estas características, Pecharromán ha reconocido que el primer momento de asimilación llega al contemplar la dimensión del accidente. Sin embargo, una vez que comienzan a recibir instrucciones, los profesionales se centran en resolver las dificultades técnicas y cumplir su cometido lo antes posible. 

A su regreso al parque, además de comentar y valorar el desarrollo del operativo, deben revisar y reponer los equipos y materiales para mantener el servicio preparado ante nuevas emergencias.

El bombero daimieleño también ha señalado que este tipo de tragedias dejan un ambiente más serio entre los compañeros y ha agradecido las muestras de apoyo recibidas por parte de familiares y amigos.

“Aunque los profesionales estamos acostumbrados a intervenir en rescates y en situaciones de esta magnitud” reconoce que este tipo de situaciones estremecen, aunque la propia dinámica les impulsa a “prepararnos para el siguiente turno y estar operativos en cualquier otra emergencia que pueda surgir”.
 

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