El Teatro Ayala se quedó este Jueves Santo sin butacas libres para un concierto marcado por los estrenos y el carácter solidario, tras una mañana en la que la música cofrade tomó primero las calles con el certamen de bandas. Todo ello precedido por el recogimiento del vía crucis del Cristo del Consuelo en la noche del Miércoles Santo.
Daimiel Noticias. – La música ha sido la gran protagonista del Jueves Santo en Daimiel, con el Teatro Ayala como escenario central de una mañana que volvió a poner de relieve la estrecha vinculación entre la Banda Municipal y la Semana Santa. El tradicional concierto, organizado por la Junta de Hermandades en colaboración con el Ayuntamiento, registró un lleno absoluto en una cita que combinó calidad interpretativa, compromiso solidario y emoción cofrade.
Presentado por el presidente de la Junta, Miguel Torres, el acto destinará su recaudación a la rehabilitación del Santuario de la Virgen de las Cruces. Bajo la dirección de Pedro Francisco Sánchez-Valdepeñas Pozo, la banda ofreció un repertorio en el que destacaron varios estrenos, como el pasodoble Entre espigas y gigante, del daimieleño Miguel Ángel Ruiz Real, miembro de la Banda Municipal, o The Island of Light, de José A. Pina, junto a otras marchas como Madre, tu dulce nombre y Espíritu Santo. El programa se completó con piezas como Soledad, Costalero o Mi amargura.
Entre los asistentes se encontraban el alcalde de Daimiel, Leopoldo Sierra, y miembros de la Corporación Municipal, que no quisieron faltar a la cita.
Previamente, la música había tomado las calles con la celebración del XVII Certamen Regional de Cornetas y Tambores Nuestro Padre Jesús Nazareno, organizado por la cofradía de ‘Los Moraos’. Las bandas participantes recorrieron distintos puntos de la localidad hasta confluir en la Plaza de España, desde donde iniciaron un itinerario que incluyó una parada en la Casa Museo de la hermandad y culminó en la iglesia de Nuestra Señora de la Paz.
Allí, con la imagen del Nazareno esperando en la puerta del templo, las formaciones —San Fernando de Villarrobledo, San Juan Evangelista de Valdepeñas, San Sebastián de La Solana y San Juan Evangelista de El Bonillo— interpretaron marchas como La Dolorosa, Soleá, Flagelación o Madre, en un ambiente de respeto y expectación.
La jornada musical del Jueves Santo recogía así el testigo de la noche anterior, marcada por el silencio y la oración del vía crucis del Santísimo Cristo del Consuelo. La salida desde la parroquia de San Pedro, ya entrada la noche del Miércoles Santo, dio paso a un recorrido de profundo recogimiento, en el que la imagen avanzó sobre un lecho de rosas rojas a sus pies, símbolo de la sangre derramada.
Momentos como el paso por el convento de las Mínimas, con el canto de la Escolanía Divina Pastora, o la Plaza de España, sumida en la penumbra e iluminada únicamente por los cirios, reforzaron el carácter introspectivo de una estación que concluyó cerca de la medianoche con el regreso al templo.






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