La Asociación Folklórica Virgen de las Cruces volvió a convertir la Plaza de España en un punto de encuentro entre culturas con un festival que reunió sobre el escenario a agrupaciones de Cataluña, Andalucía y Castilla-La Mancha. El intercambio de bailes, músicas y tradiciones, junto a la calidad de las actuaciones, hicieron disfrutar al público congregado en el centro de la localidad.
Daimiel Noticias. - La Plaza de España volvió a hablar el lenguaje universal del folclore en una noche donde la música tradicional, el baile y el respeto por las raíces unieron a tres territorios muy diferentes bajo un mismo escenario. El XXIX Festival Nacional de Folklore ‘Ciudad de Daimiel’ reunió este sábado al Esbart Dansaire de Granollers (Barcelona), al Grupo Municipal de Coros y Danzas de Frigiliana (Málaga) y a la Asociación Folklórica Virgen de las Cruces, anfitriona del certamen, en una velada que unió tradición y pasión.
Antes del inicio de las actuaciones, el Salón de Plenos del Ayuntamiento acogió la recepción oficial a las agrupaciones participantes. Allí, el presidente de la Asociación Folklórica Virgen de las Cruces, Juan Caro, agradeció la presencia de los grupos invitados y el respaldo institucional que hace posible la celebración del festival año tras año. "No puede pasar un año sin daros las gracias porque siempre estáis atentos a todo lo que necesitamos", afirmó dirigiéndose al Ayuntamiento, al tiempo que tuvo palabras de reconocimiento para el Esbart Dansaire de Granollers por la hospitalidad recibida durante el intercambio celebrado meses atrás en Cataluña y expresó su deseo de que el grupo de Frigiliana disfrutara de Daimiel tanto como ellos esperan hacerlo cuando devuelvan la visita.
El alcalde de Daimiel, Leopoldo Sierra, que inició su intervención con unas palabras en recuerdo a los fallecidos en el incendio de Los Gallardos, en la provincia de Almería, dio la bienvenida a los participantes recordando que el folclore representa mucho más que música y danza.
En su intervención destacó que cada baile, cada melodía y cada traje tradicional forman parte de la memoria colectiva de los pueblos y constituyen un legado que debe conservarse y transmitirse a las nuevas generaciones. "El folclore es la memoria de nuestros pueblos y el compromiso de seguir transmitiendo nuestras raíces", señaló. El alcalde tuvo además palabras de reconocimiento para la Asociación Folklórica Virgen de las Cruces por su trabajo constante durante casi tres décadas organizando este festival y manteniendo viva una parte esencial del patrimonio cultural daimieleño.
Tras las intervenciones institucionales, los representantes de las tres agrupaciones protagonizaron un intercambio de obsequios como muestra de agradecimiento y recuerdo de su participación en esta nueva edición del certamen, un gesto que simboliza el espíritu de convivencia y amistad que caracteriza estos encuentros.
A continuación, la Plaza de España ofreció una de esas imágenes que definen la esencia del festival. El colorido de los trajes tradicionales, el sonido de las rondallas y el movimiento de los bailes populares transformaron el centro de Daimiel en un escaparate de la riqueza cultural de distintas regiones de España.
El Esbart Dansaire de Granollers, con cerca de siete décadas de historia, sorprendió al público con una propuesta que mostró la diversidad del folclore catalán más allá de la tradicional sardana: L’Espolsada de Premià de Dalt o Aires de l’Ebre fueron algunas de las piezas interpretadas.
Desde Andalucía llegó el Grupo Municipal de Coros y Danzas de Frigiliana, que trasladó hasta Daimiel la fuerza y la alegría de los verdiales malagueños, despertando los aplausos de un público que respondió con entusiasmo a las interpretaciones de los Tanguillos de Cádiz y de los Fandangos de Huelva, entre otras.
Como anfitriona, la Asociación Folklórica Virgen de las Cruces volvió a demostrar la calidad de sus interpretaciones. Su actuación, dividida en dos bloques, comenzó con la Rondeña de Herencia y la Jota de Manzanares, aunque tuvo uno de sus momentos más especiales con la recuperación de la Jota de San Carlos del Valle, una pieza emblemática del folclore de la provincia que el grupo volvió a incorporar a su repertorio después de más de tres décadas sin interpretarla.
Una recuperación que fue recibida con especial cariño por los asistentes y que puso de manifiesto el compromiso de la asociación con la conservación del patrimonio etnográfico manchego.






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