El itinerario dejó momentos y estampas inéditas. Por primera vez, el cortejo se adentró en el interior de la iglesia de Santa María y en la ermita de la Paz, donde la imagen quedó frente al altar de Jesús Nazareno, en un instante cargado de simbolismo y emoción. La Virgen fue portada a hombros por relevos de 24 hermanos de las hermandades de Pasión, Gloria y Sacramentales, en esta cita promovida por la Junta de Hermandades.
Daimiel Noticias.- Daimiel vivió este sábado una noche de fe y profundo sentimiento cofrade con la celebración del solemne Vía Matris de la Junta de Hermandades de la localidad. La imagen de La Piedad, perteneciente a la hermandad del Santísimo Cristo del Sepulcro ('Los Negros'), presidió el cortejo, dejando estampas históricas, ya que, por primera vez, se adentró en el interior de la iglesia de Santa María y en la ermita de la Paz. Allí, la imagen quedó frente al altar de Jesús Nazareno, en un instante cargado de simbolismo y emoción, en el que se rezó el Dolor correspondiente con el acompañamiento de las voces del coro de cámara Laminium.
La imagen fue portada a hombros por cuatro relevos compuestos por 24 hermanos procedentes de las distintas cofradías y hermandades de Pasión, y también de Gloria y Sacramentales, escenificando la unión del mundo cofrade daimieleño en torno a la Madre. La Piedad procesionó en el trono que suele utilizar la hermandad de María Desolada en el domingo de Resurrección, lo que dotó al Vía Matris de un cariz diferente. Ambiente de recogimiento y oración en esta cita que cada año organiza la JJHH en el segundo fin de semana de Cuaresma, y que daba comienzo en la parroquia de San Pedro con el rezo ante el Santísimo y la bendición de todos los hermanos por parte del vicario Jacinto Naharro.
Bajo un cielo apacible y en un ambiente de respeto, más de un centenar de cofrades y religiosos acompañaron durante todo el recorrido alumbrando con cirios de vela natural, en un silencio que solo se veía interrumpido por la música del trío de capilla y el rezo de los Dolores. Sobriedad y recogimiento, con otros momentos destacados como en la calle Jesús, donde se abría la casa de hermandad de 'Los Moraos' con sus atributos al paso de la misma. Asimismo, conmovió el canto de las monjas Mínimas cuando la procesión recorría la calle del convento, o su paso por la calle Nueva, sede de la casa de la hermandad anfitriona, donde le esperaba el paso de su titular, el sepulcro vacío.
El alcalde, Leopoldo Sierra, acompañado de varios miembros de la corporación municipal y de representantes de las diferentes hermandades, también participó de este acto que cierra un fin de semana de intensa actividad cofrade.

















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