La ermita de San Isidro se llenó este viernes por la noche con vecinos y vecinas para escuchar el pregón que dio inicio a las fiestas del barrio. José Antonio Moya Moreno emocionó al público con un recorrido por su infancia y juventud en el barrio, recordando comercios, calles y vecinos históricos, y destacando la importancia de la comunidad y la participación vecinal.
Daimiel Noticias. –Los recuerdos llenaron este viernes la ermita de San Isidro. El pregón de José Antonio Moya Moreno dio el pistoletazo de salida a una festividad que comenzó repleta de emociones y aplausos. Mari Carmen Martín-Consuegra, presidenta de la Asociación de Vecinos del Barrio de San Isidro, fue la encargada de presentar el acto. Durante su intervención aprovechó para destacar la implicación de los vecinos y de las empresas colaboradoras para hacer posible la celebración.
En sus palabras, subrayó que las fiestas son “una oportunidad para disfrutar con la familia, para ver a los amigos y mantener vivas nuestras tradiciones”, y dedicó un momento muy especial para rendir homenaje a Marcelo López, vecino recientemente fallecido muy querido por todos. Como gesto de recuerdo, la asociación entregó un ramo de rosas a su viuda, reconociendo su compromiso con el barrio y la emblemática paella solidaria, que a partir de este año llevará su nombre.
Entre el numeroso público se encontraba el alcalde de Daimiel, Leopoldo Sierra, acompañado de varios miembros de la Corporación Municipal, que quisieron mostrar así su respaldo a la iniciativa y a la participación vecinal.
Tras la presentación, tomó la palabra José Antonio Moya, quien recorrió de forma íntima y cercana las calles de su infancia: desde la calle Triunfo hasta la estación, pasando por comercios y talleres históricos del barrio que marcaron su juventud. “No creí ser merecedor del honor de ser pregonero de estas fiestas tan especiales para San Isidro y para Daimiel”, dijo Moya, que recordó cómo los juegos, las risas y la vida cotidiana en el barrio le enseñaron la importancia de la comunidad y de participar activamente en la vida vecinal.
A lo largo de su pregón, describió escenas concretas de vecinos, tiendas y momentos de su niñez, mezclando nostalgia con humor, y transmitiendo la esencia de un barrio donde cada detalle construye identidad.
El pregonero, que también destacó la labor de su familia, especialmente de su esposa Angelines y de sus hijas, quienes le acompañaron en esta noche especial, mostró entusiasmo y la cercanía, consiguiendo que los asistentes se sintieran parte del relato y del pregón, lo que generó un ambiente de complicidad, emoción y reconocimiento por la historia del barrio.
La intervención concluyó con aplausos prolongados y ovaciones que dieron paso al inicio oficial de las fiestas del barrio de San Isidro, que continuarán durante todo el fin de semana con concursos, actividades para niños y adultos, actuaciones musicales y momentos para compartir en familia.



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